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março 31, 2020

Isolamento (notas)


 Hieronymus Bosch - A Morte e o Avarento (1494)

"La pandemia de estos días encaja en el segundo apartado, el de la fragilidad de nuestro cuerpo, pero es evidente que comunica con todos los demás, incluido el apartado último, el que habla de monotonía al vivir, aunque, a decir verdad, cuando se vive como en estos días en un pronunciado riesgo de muerte, ese sentimiento de monotonía puede incluso parecernos ridículo, aunque lo más probable es que sigamos desperdiciando buena parte de nuestra vida en futilidades. ¿La causa de esa propensión a tirar tanto el tiempo y a malgastarlo encima en una gran cantidad de ocupaciones tontas, como, por ejemplo, llevar una bitácora-tostón de nuestro confinamiento? Que seguimos teniendo tendencia a ir viviendo como si tuviéramos que vivir siempre y no dispusiéramos ni de un segundo para acordarnos de que hemos de morir, una realidad que estos días, de todos modos, aflora cada vez con mayor potencia, para sorpresa mayúscula de muchos." (Enrique Vila-Matas, aqui).

"O nosso presente não é o confinamento que a sobrevivência nos impõe, é a abertura para todos os possíveis. É sob o efeito do pânico que o Estado oligárquico é forçado a adoptar medidas que ainda ontem declarava impossíveis. É ao chamamento da vida e da terra a restaurar que queremos responder. A quarentena é boa para a reflexão. O confinamento não abole a presença da rua, reinventa-a. Deixai-me pensar, cum grano salis, que a insurreição da vida quotidiana tem virtudes terapêuticas inesperadas." (Raoul Vaneigem, aqui por aqui)

dezembro 18, 2019

A viagem vertical

Wook.pt - A Viagem Vertical

Voltar a Vila- Matas, ainda que a viagem seja vertical, é um voltar a casa. Tem os seus riscos. Conhecemos os meandros, os interstícios, a despensa e os arrumos. Voltar a casa nem sempre é um porto seguro. E isso é bom. Mas a rotina é uma inimiga visceral da imaginação. Continuemos a subir então, rumo ao abismo. Nada menos do que isso. 

novembro 22, 2018

Estranha forma de continuar a escrever a mesma coisa (sem que a gente deixe de a ler)


No fim de contas, a minha conferência sobre a «estrutura mítica do herói» - essa tagarelice que vinha a repetir havia anos sempre que me convidavam - tinha-a copiado integralmente do livro de um intelectual português, Manuel da Cunha. 

janeiro 03, 2018

Um simples vestígio fictício de uma respiração

Por obra sem graça de uma série de coincidências, mais ou menos ocasionais, lá cheguei a Marienbad eléctrico:


E, mais uma vez, a Rimbaud, como se estivesse a atravessar uma praça em que apenas se vislumbram pálidas luzes de candeeiros. Tudo isso enroscado no final de 2017, início de 2018. Agora vou ver da minha rua Rimbaud:

Avançar no deserto da vida serviu para constatar que, no final, nada resta do nosso mundo, do ambiente que era o nosso, da nossa amada rua Rimbaud, onde estava o mundo que era o nosso e que já não existe pura e simplesmente.  EVM

agosto 20, 2016

Un país donde se considera que leer es una rareza padece una enfermedad social grave


Mi estancia aquí en la tierra no me la explico sin libros. Como tampoco me la explicaba sin fútbol mientras estaba en activo. A los unos y al otro he dedicado casi toda mi vida hasta el momento. La apertura de la biblioteca de mi pueblo, La Palma del Condado, fue crucial porque me mostró que la abundancia de libros en un mismo espacio era factible. Tuvo el encanto de una revelación aritmética. Un contraste emocionante porque en mi casa solo había una enciclopedia Larousse, Guerra y paz incompleto, libros de higiene corporal, un tocho titulado más o menos Un niño va a nacer y tres o cuatros tomos sobre mecánica. Muy poco más. Es decir, nada. Como era aún casi un niño aquel impacto, como decía, fue solo visual, pues mis intereses del momento no pasaban de Astérix. Pero quiero creer que allí en la sala de lectura, al lado de una ventana que daba a Ronda de los Legionarios, mientras oía los motores de los camiones Pegaso que por allí cruzaban, concebí la ilusión de tener algún día algo parecido a una biblioteca, uno de los lugares más queridos por mí.

(daqui por aqui).

dezembro 13, 2015

A porta secreta de uma casa secreta onde há uma porta secreta... (Haikús para Vila-Matas)


A Por el Abismo, jardín tragaaviones de la literatura. Por la Aventura, sentido último de la escritura. Por Paul Auster leyendo a Vila-Matas en su jardín de Brooklyn. Por Adonis que escribió que a los muertos hay que sepultarlos en el lenguaje.

B Por Borges, que está en la raíz de casi todo. Por Thomas Bernhard. Por Blanchot, que se comportaba como si estuviera muerto y decía que sus libros eran póstumos. Por Bouvard y por Bartleby. Por Bolaño y por el Barça pero sobre todo por el Barça. Por Bartleby y por Beckett, pero sobre todo por Beckett. Por Beckett y por Buster (Keaton), pero sobre todo por Buster (Keaton). Por Buster Keaton y por Chet Baker, pero sobre todo por Chet Baker.

C Por Sophie Calle siguiendo los pasos de Enrique.

D Por Duchamp. Por Dylan. Por Dominique Gonzalez-Foerster que le dio a Enrique la llave secreta de una puerta secreta que da a una habitación secreta detrás de la que hay otra puerta y otra habitación secretas, en el Pompidou. Por el arte de la desaparición, que es la esencia de la literatura. Por Dublín. Por Marguerite Duras.

E Por el éxito, que en palabras de Kertész, se consiga o no el camino que lleva a él es igual de ignominioso.

F Por Finnegans Wake y su estela inacabable.

G Por el cementerio de Glasnevin, junto al que se encuentra el pub de los enterradores, punto de encuentro de la Orden del Finnegans. Por Gombrowicz. Por Gregor Von Rezzori brindando con Gregor Samsa. Por Grand Central, en cuyas escalinatas Elizabeth Smart por fin pudo llorar.

H Por Hölderlin. Por el loco de Herisau, que escribió su último micrograma derramando su sangre en la nieve. Por Hemingway y las hordas de avatares que ocupan las páginas iniciales de París no se acaba nunca.

I Por los infraleves. Por Impostura. Por La asesina ilustrada.

J Por James Joyce, maestro de Beckett.

K Por Kafka, por Kassel, por Kertész.

L Por la lucidez de Lichtenberg. Por la literatura, que es a lo que se dedicó Pasavento cuando, harto de intentar desaparecer sin conseguirlo, no sabía muy bien qué hacer.

M Por Michel de Montaigne. Por la muerte de la metaliteratura. Por el mal de Montano. Por Marienbad. Por México, donde Vila-Matas logrará por fin desaparecer, como lo hicieron en su día Arthur Cravan y Ambrose Bierce.

N Por la literatura del No. Por Nueva York, que siguió siendo un relato soñado después de que Enrique la visitara, comprobando con asombro que existía.

Ñ Por las corbatas de ñandutí, tejido de textura similar a la telaraña, prenda de luto que los shandys están obligados a lucir cuando se les inflige un premio literario.

O Por Oblomov. Por los Odradeks. Por la Orden del Finnegans, que tras ocho años durante los cuales sus miembros se expulsaron unos a otros sin piedad, lograron por fin desaparecer.


P Por Pitol. Por Perec. Por Pynchon. Por Pessoa. Por París. Por Pécuchet. Por la literatura portátil. Por Philippe Petit equilibrista del fin del mundo que se paseó por el abismo que mediaba entre las Torres Gemelas de Manhattan.

Q Por Ednodio Quintero, que durante un viaje por México en el Tequila Exprés, le salvó la vida a Enrique, quien entre trago y trago, creyendo estar haciendo amigos, contaba “chistes de mexicanos” a un corro creciente de pasajeros, sin darse cuenta de que cada vez estaban más cabreados y lo iban a matar.

R Por Ramón (Gómez de la Serna). Por Rimbaud. Por Raymond Roussel royendo los huesos del realismo. Por Alejandro Rossi, que encontró la forma de su muerte en Mexico.

S Por Marcel Schwob. Por Sebald flotando en los anillos de Saturno. Por el silencio de Salinger.

T Por Tristram Shandy, que es la tercera parte del Quijote. Por Thomas el oscuro, la extraña novela de Maurice Blanchot.

U Por Ubu, rey de la vanguardia patafísica y anartista.

V Por la vanguardia, cuya esencia es estar siempre en vilo. Por el vilo de los viajes verticales. Por Vilnius y su ayudante. Por Veracruz en su lejanía. Por Valéry. Por la Verdad, que en el fondo es lo único que busca alcanzar Enrique al escribir.

W Por el cementerio de Woodland, en el Bronx, donde Jeremías Jiménez, policía de cementerios, nos mostró la tumba de Moby Dick. Por Robert Walser, príncipe discreto de la estirpe angélica de los escritores.

X Por los xoloxcuincles de Xalapa, los xoconostles de Xochimilco y los xilófonos de Xicoténcatl.

Y Por la literatura del yoyó también conocida como autoficción autoficción.


Z Por Zinedine Zidane arbitrando un partido entre Zambia y Zanzíbar en Zimbawe ante un público de zulús zurdos bajo la mirada atenta de un tal Enrique Vila-Matas, zapatero de Zacatecas, que nada tiene que ver con el escritor.

março 21, 2015

Os itinerários do seu próprio mapa secreto

(edição de 1994)

Fora o resto, o caminho ia sempre desembocar à biblioteca. Até que lá passei graciosamente dois anos. Num qualquer desses dias deparei-me com o livrinho acima e com o nome de Enrique Vila-Matas, o Vilamatinhas para o nosso amigo Cão. Foi vagueando nessa e noutras bibliotecas que me fiz cada vez mais pequeno perante tamanho volume de descobertas, sonhos e desventuras, entre outras páginas de vida e de morte. Agora que finalmente junto à estantina esta nova velha (nos tempos que correm) edição de Suícidios Exemplares, não posso deixar de recordar o outro que fui, que sou, cada vez mais pequenino. Até finalmente desaparecer. 

(edição de 2013)

novembro 27, 2014

Selfie made man

Escher, Auto-retrato (1935)

¿Qué hay en una selfie? Seguramente, un gesto de autoafirmación por parte de quien se autocaptura. Pero no siempre fue así. Para comprobarlo basta acercarse estos días en París a la Galerie de France (54 rue de la Verrerie), a una exposición de autofotografías del escritor polaco Stanislaw Ignacy Witkiewicz (1885-1939). Allí están, en Visages photographiés de près,las imágenes ya casi legendarias que se tomara a sí mismo Witkiewicz acercando muchísimo la cámara a su propio rostro, o bien acercándola al de alguno de sus amigos, como Artur Rubinstein, convencido el escritor como estaba de que la cámara le permitiría entrar, sin ninguna interferencia, en las profundidades del inconsciente (...)

Vila-Matas (daqui através do ajudante)

outubro 21, 2014

No seu trágico desespero arrancava brutalmente os cabelos da sua peruca*



Confirma-se, Portugal é só cenário. O nosso país é como aquelas cidades falsas de Hollywood, onde filmavam os western. Vai-se a ver e, por trás, não há nada, e está tudo equilibrado com umas estacas. Nem as balas são verdadeiras. Ninguém morre mesmo. Voltam sempre a aparecer. O BES era uma fortaleza de cartão. O Salgado um génio das finanças com traseiras de Dona Branca. Zeinal Bava, um dos "premiados melhores gestores mundiais", não aguentou uma auditoria para se transformar num Godinho Lopes das telecomunicações.

(sacado daqui, original aqui)


(* frase sacada de um epigrama de Carlos Díaz Dufoo [filho] – in "Bartleby & Companhia" de Vila-Matas)

setembro 07, 2014

Press start to continue


Bem me parecia que o Bolaño queria dividir o 2666 em 2 – 6 – 6 – 6 (+1), isto é, em vários cadernos (livros), não apenas para assegurar o futuro da sua prole (a primeira edição do livro apenas foi lançada um ano após a sua morte), mas também porque o dito cujo tem mil e vinte cinco páginas, na edição portuguesa da Quetzal. Por aqueles dias Juan de Dios Martinez ainda continuava a ir para a cama de quinze em quinze dias com a Drª Elvira Campos (…) leio eu, que navego pela página quatrocentos e oitenta e cinco, e não me parece, até ver, um romance inconcluso, faltando(-me) ainda quinhentas e quarenta páginas para o final, nada leva a crer que Bolaño tivesse a necessidade de arrematar o livro, mesmo não tendo em conta a impossibilidade de este gigantesco fresco alguma vez ter um fim. Quer dizer, se calhar (saído, ou não, da imaginação do Vila-Matas) também existirá um  [O] Mal de Bolaño


julho 06, 2014

Gracias infinitas le sean dadas



Conozco fanáticos de los catálogos de libros inencontrables y me los imagino celebrando estos días la aparición en París de La Bibliothèque invisible, de Stéphane Mahieu (Éditions du Sandre). Acabo de leerme precisamente las notas sobre cada uno de los libros inexistentes reunidos por Mahieu y he de confesar que, tras haberme partido de la risa con alguna de las notas, ahora me siento brutalmente saciado, como si hubiera leído, por muy inexistentes que sean, la totalidad de los libros de los que informa el catálogo.

Es tremendo. ¿Quién da más? En un solo volumen La Bibliothèque te da tan apabullante información sobre diferentes libros falsos que al final incluso puedes acabar creyéndote que eres un lector exageradamente voraz. Vienen en este momento a mi memoria los tomos falsos de La Bibliothèque que me han quedado más grabados: los que cita J. Rodolfo Wilcock en La sinagoga de los iconoclastas, los que nomina Rabelais en Gargantúa y Pantagruel…

Como cada libro inventado tiene algo de gran juerga íntima, a veces La Biblioteca de Mahieu parece una secreta reunión de fiestas que no existen. Algo está claro: la insistencia en editar este tipo de catálogos demuestra que sigue habiendo gente apasionada por los libros no pensados para lectores crédulos (léase también simiescos).

También queda gente, creo percibir, que está interesada en que se reediten libros reales que, por descatalogados, se nos han vuelto trágicamente inencontrables. Libros, por ejemplo, como Maupassant y “el otro”, de Alberto Savinio. Después de todo, es comprensible que si hay este auge de las antologías de obras inventadas, alguien algún día se descuelgue de pronto con un Catálogo de descatalogados, lleno de libros reales que hasta puedan parecer falsos.

De entre los mejores volúmenes de libros inexistentes, mi preferido siempre será Mirabilia. Catalogo ragionato di libri introvabili (Zanichelli editoriale). De él aún recuerdo el hipnotizante ritmo de los títulos de obras falsas que se iban sucediendo, tomos inencontrables de Bolaño, Perec, Robert Derain, Manganelli, Umberto Eco, Walter Shandy, John Webster Spargo (a quien debemos el genial Libros y librerías imaginarias).

Creo que en ese Catálogo de descatalogados que algún día se escribirá no debería faltar la cumbre de los tratados verdaderamente divertidos, aunque inexistentes: De nasis, de Hafen Slawkenbergius (Londres, Letters Yorick, 1761), citado por Laurence Sterne en Tristram Shandy. Se habla en ese tratado de la decisiva importancia que tienen las narices humanas en el curso de la vida de todo mortal… En fin, no debería faltar tampoco, por supuesto, Maupassant y “el otro”, el elegante y brillante trabajo del gran Savinio, que fue autor también, por cierto, de Nueva Enciclopedia, agudo compendio de saberes razonados y libro felizmente, en este caso, no descatalogado, ya que, con su habitual buen hacer, el editor Jaume Vallcorba (Acantilado, 2010) lo impidió en su momento. Gracias infinitas le sean dadas.

março 06, 2014

Em breve no tasco, com língua à casa


Começa assim:

Cuanto más de vanguardia es un autor, menos puede permitirse caer bajo ese calificativo. Pero, ¿a quién le importa esto? De hecho, mi frase tan sólo es un mcguffin y tiene poco que ver con lo que me propongo contar, aunque podría ser que a la larga todo lo que cuente acerca de mi invitación a Kassel y posterior viaje a esa ciudad termine por desembocar en esa frase precisamente.
      Como algunos saben, para explicar qué es un mcguffin lo mejor es recurrir a una escena de tren: “¿Podría decirme qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza?”, pregunta un pasajero. Y el otro responde: “Ah, eso es un mcguffin”. El primero quiere entonces saber qué es un mcguffin y el otro le explica: “Un mcguffin es un aparato para cazar leones en Alemania”. “Pero si en Alemania no hay leones”, dice el primero. “Entonces eso de ahí no es un mcguffin”, responde el otro.
      El mcguffin por excelencia es El halcón maltés, el film más charlatán de toda la historia del cine. La película de John Huston narra la búsqueda de una estatuilla que fue el tributo que los Caballeros de Malta pagaron por una isla a un rey español. Se habla muchísimo, sin parar, en el film, pero al final el codiciado halcón por el que tantos incluso habían asesinado resulta ser sólo el elemento de suspense que ha permitido avanzar a la historia.

agosto 02, 2013

Estou a ganhar coragem para começar a ler isto:


Mas esta capa até mete nojo aos cães. Aquele fundo em azulinho pacífico, as letras do título e do nome do autor em relevo, o tipo de letra, tudo contribui para esquadrinhar as entranhas. Quando acabar de vomitar e arrancar a capa lá começarei, com fastio. Entretanto, os escritores de antes


maio 23, 2013

A angústia do escritor durante o aquecimento

[GP]

«Quero dizer que estás atrasado comparado com o Boris Vian. Com a tua idade ele já quase se tinha matado, mas tinha escrito quinhentas canções, trezentos poemas, não sei quantos romances, cinquenta peças de teatro, oito óperas, mil e quinhentas críticas de música. E não  isso, usava e abusava da trombeta. E era um noctâmbulo glorioso, que ia todos os dias do bar Vert à La Rhumerie Martiniquaise, do Tabou ao Petit Saint-Benoît, do Trois Canettes ao Vieux Colombier. Dois casamentos, não sei quantos filhos, estudos de engenharia, mil discussões com os empregados do Balzar, tropelias mil, engolia as agulhas dos gira-discos nas festas dos meninos bem do bairro, e, enfim, para quê contar-te mais.»

“Paris nunca se acaba” (pp.159), Enrique Vila-Matas. Tradução de Jorge Fallorca. Teorema.

maio 14, 2013

Perdão, em que rua fica Paris?



Pensem quais podem ser as razões básicas para o desespero. Cada um de vocês terá as suas. Proponho-vos as minhas: a volubilidade do amor, a fragilidade do nosso corpo, a opressiva mesquinhez que domina a vida social, a trágica solidão em que no fundo todos vivemos, os reveses da amizade, a monotonia e a insensibilidade que andam associadas aos costume de viver.
No outro prato da balança, encontramos Paris. (...)


“Paris nunca se acaba” (pp.69), Enrique Vila-Matas. Tradução de Jorge Fallorca. Teorema. 

[GP]

dezembro 18, 2012

Cartografias do espaço vazio



Enquanto avança pelo longo corredor da ala ocidental do casarão, sente a sua solidão com mais intensidade, mas também com mais prazer que nunca. O prazer é absolutamente novo para ele e parece-lhe que está ligado à dor de avançar sozinho pelo corredor familiar. Enquanto continua a caminhar por esse corredor, avança tão profundamente na análise desse novo prazer, que acaba por temer a sensação de entrar em terreno desconhecido, no espaço onde se encontram os limites  da sua capacidade de pensar. É como se tivesse chegado ao sítio onde já não pode ir mais além pensando. Sente uma breve vertigem, como se já estivesse a avançar pelo corredor que conduz ao espaço vazio que existe fora de toda a família humana, a começar pela sua. Desde que o operaram, tem sentido, dia a dia, uma estranha expansão dos recantos ou, melhor dito, das células do seu cérebro.

“Desaparece Daqui” (pp. 132.133), in Exploradores do Abismo, Enrique Vila-Matas. Teorema. Tradução de Jorge Fallorca. 


setembro 18, 2012

Preferia não o fazer



«O que acontece agora sabem os mortais,
e o que será um dia os deuses sabem,
os únicos senhores de toda a luz profunda.
Mas o que vai acontecer em breve
o atento sábio sabe. O seu ouvido

às horas do silêncio há que escuta
inquieto e perturbado estranhos sons
que às vezes vêm de eventos que estão presentes.
E respeitosamente atenta neles,
enquanto as gentes fora nada ouvem.»

“Os homens sábios entendem o que vai passar-se*”, in 90 e mais quatro poemas, Constantino Cavafy. Tradução de Jorge de Sena. Asa.

*Porque os deuses sabem dos eventos futuros, e os homens dos eventos presentes. Mas o sábio sabe do que vai passar-se.
Filóstrato, Sobre Apolónio de Tiana, VII, 7.

[bartleby]

setembro 17, 2012

E o que diz a padaria?



O que diz a padaria? A padaria continua. A menina do balcão continua atrás do balcão. Está rija, escanzelada, quer ser escanzelada, quer ser rija. O careca fica a olhá-la, aparece por acaso, e fica, também por acaso. O Ernesto electricista continua Ernesto, e continua electricista sempre que pode, de resto biscateia. Ao seu lado, o Silva, quer-se presente, tem a escola da vida, a universidade da vida, o curso todo, mas muda de conversa, essas palavras já deram o que tinham a dar. Está ali, fala do gatinho e do neto, e do futuro do netinho fala também o Mendes, junto aos velhos tempos, recordando o Guimarães, um tipo porreiro mas com mau vinho. 
Da Miquinhas rareiam notícias, também não é de fiar, e o Tabuletas foi para o Luxemburgo a mando do cunhado, não se sabendo se por lá solta fogos. A padaria continua, esvazia, meia de leite, meio galão, meia vida. Agora chega o Tone, o da bomba, encosta-se ao balcão, o olhar triste consagra o momento, o Mendes limpando as beiças de gelado ao netinho, “no meu tempo…”, e um pedido de Super Bock soa, fresquinho, ali ao lado. “A mim é que não me apanham mais, esse lambões”, diz o Silva a esfolhear o Record e a olhar o rabiosque da sobrinha da Custódia, “tão crescida que está, quem a viu”…

[Marc le Mené]